Nuevecito

Salinas

(Archipiélago)

Ojos de abeja

(Cuento)

Volar el tecolote

(Cuento)

Llegaste a la página de Hugo Labravo

Estás en mi página. Acá vas a encontrar todo lo que me sale de los dedos. Hay minis, cuentos, una novela y lo que he intentado dibujar. ¡Pásale!

¿Y quién es ése?

Soy chilango. Mi alter ego vive de la traducción; yo sólo la hago por gusto. Estudié filosofía, pero prefiero la literatura porque me parece más honesta. Hay mucho más mundo que explorar si de inicio admites que no tienes idea de lo que haces. Así que escribo ficción, no tanta como me gustaría, pero no paro. También he empezado a dibujar, porque encontré en el cómic recursos que llevaba años intentando desarrollar con las puras palabras. Tengo publicados dos libros>, pero ahora quiero que todo esté aquí, incluida mi novela entera. Siempre lo voy a compartir así como así, pero si algo te gusta mucho, dame una monedita o, mejor aun, dímelo.

A la deriva

A la antigüita

El apuesto inglés escribe bajo el manzano. Una mujer desnuda lo observa desde las ramas. Le sorprende que no la haya notado. Arranca un fruto y se lo arroja a la cabeza. Él lo observa confundido, luego se le enciende el rostro y comienza a garabatear frenéticamente. Ella suspira frustrada.

—Te advertí que ese método de seducción ya no funciona —le susurra la serpiente.

Ley de impenetrabilidad de los cuerpos

Sólo quedaban cuartos con cama individual.

While my lyre gently weeps

Activas el desplazador espaciotemporal: Samos, 280 a.C. Sabes que no eres el primer viajero, por eso has elegido a un ídolo que consideras incorrupto. Te disfrazas hábilmente para mantenerlo así. Apareces en una gruta, que cubres con hojarasca para esconder la máquina. Te mezclas entre la multitud que acude al anfiteatro. Sin que nadie lo note enciendes tu logósfera: comienzas a inquirir en busca de la persona que deseas sin preocuparte por las barreras lingüísticas. Lo encuentras por fin cuando están tomando sus asientos (...)

De camino a Juchitepec

Las palabras que salen de los labios de su nieto le traen una oleada de recuerdos. Recuerdos que había querido borrar. Hace tantos años que sucedió, cuando era jovencito, todavía ni siquiera casado. Ahora, en el ocaso de su vida, le sorprende no haberlo evocado hasta entonces, siendo que utiliza sus días únicamente en eso: en recordar (...)

Metafísica de los tubos

Al principio no había nada. Y esa nada no estaba ni vacía ni baldía: no refería a nada más que a sí misma. Y vio Dios que eso era bueno. Por nada en el mundo habría creado algo. La nada no sólo le convenía: lo colmaba (...)

Escríbeme